Identidad

Histórica

Identidad Histórica

Identidad Histórica

2 Samuel 23:15.17

Las Asambleas están atravesando un momento difícil en Argentina y en otras lugares también.
Por un lado iglesias mezcladas, vinculadas con el denominacionalismo, confundidas, divididas, sin objetivos, afectadas por liviandad, superficialidad y mundanalidad.
Por otro, un grupo que trabaja y puja por no perder su tesoro mas precioso: la continua identificación con los principios escriturales de reunión y en base a ellos crecer y desarrollar su vida espiritual.
Debemos volver a los principios que abrazaron los hermanos que dieron origen al movimiento espiritual que nos identifica, pero más, a los principios bíblicos que nos dieron identificación como Iglesias cristianas y evangélicas.
Nos remontamos a 1820 cuando varios creyentes de Dublin (Irlanda), no conforme con las prácticas y doctrinas denominacionales buscaron un verdadero avivamiento. Así nació el movimiento de los hermanos, como una reactivación al insano denominacionalismo que existía.
Este movimiento del Espíritu de Dios surgió en varios lugares simultáneamente, en Irlanda, Inglaterra, Italia y otras regiones.
Entre los primeros hermanos podemos citar a E. Cronin, A. Roves, J. Bellet, J.N. Darb , C.H. Mackintosh, B. Newton, R. Chapman, E. Payne, Conde Guicciardini, T. Rosetti y otros.
Las primeras iglesias funcionaron en las ciudades de Dublin, Plymouth y Bristol. En esta  última se destaca un gigante espiritual como fue Jorge Müller junto a E. Craik.
Estos hermanos con espíritu obediente y sencillo (muchos de ellos eruditos), buscaron escudriñar las Escrituras y descubrir la doctrina bíblica distorsionada por las denominaciones y formaron asambleas “sin reglas”, deseando solo obrar, seguir para que el Señor diera luz mediante su palabra. Dejaron nombres denominacionales para llamarse sencillamente como lo manda la Escritura, “hermanos”, “santos”, “cristianos” o “discípulos”.
En los comienzos mantenían comunión con otros hermanos que no pertenecieran al grupo de las asambleas, siempre que fueran sanos en la fe, y sostenían que la mesa del Señor era amplia para todos los creyentes, sin exclusiones.
Este principio, especialmente sostenido por la iglesia de Bristol, hizo que les llamaran “hermanos neutrales o abiertos”, o “libres”, separándose de aquellos que no aceptaban a otros creyentes, que por lo tanto eran “exclusivos”.  Esto ocurría alrededor de 1845.
¿Cuáles fueron las principales doctrinas que redescubrieron o ratificaron y son la base de las asambleas hasta hoy?
1. Las Escrituras como única base de fe y conducta.
2. La deidad y supremacía de la persona del Señor Jesús.
3. El bautismo como ordenanza solo para creyentes y por inmersión.
4. La reunión del partimiento del pan cada primer día de la semana.
5. La diferencia de dones en la asamblea y la libertad que debe tener el Espíritu Santo para usarlos.
6. El sostén de los siervos de Dios con ofrendas provenientes solo del pueblo de Dios.
7. La permanencia de la salvación en el creyente.
8. La “bienaventurada esperanza” de la venida del Señor Jesús y la fe premilenial, (es decir la venida del Señor por los suyos anterior al Milenio).
9. La comunión con hermanos e Iglesias sanos en la fe, admitiendo en la mesa del Señor a hermanos de esas características.
10. La reunión al solo nombre del Señor Jesús, sin reconocer nombres denominacionales.
11 El gobierno de la iglesia mediante el consejo de ancianos.
12. La determinación de la disciplina por la iglesia local y administrada por sus ancianos.
13. La autonomía de cada iglesia local, sin depender de un sínodo, ni ninguna cabeza visible, sino directamente dependiendo del Señor.
14. Un espiritu evangelizador y misionero pujante.
Volvamos a esos principios, amándolos y obedeciéndolos, como identificación con aquellos a quienes les ha costado mucho transmitirlo hasta nosotros.

Autor: Eduardo Cartea